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Mi Debut con Tiras Cruzadas, Cadenas y Remaches PDF Imprimir E-Mail
martes, 18 de mayo de 2010

Sweet CandyY bien...había llegado el día en que por fin la Camy me llevaría a una sesión de fotos de su revista.

 

Por Kris Von Bohn

Yo estaba entera nerviosa y no sabía qué chucha ponerme, porque me había dicho que los fotógrafos siempre estaban con algunos productores y viejos importantes. Entonces teníamos que vernos ricas y decentes. 

Decidí ponerme un colaless de encaje morado con un sostén que hacía juego, por si acaso los fotógrafos querían hacerme una prueba y tenía que empelotarme. 

Me puse una polera sin mangas, bien escotada, y unos jeans a la cadera que hacían que el culo se me viera envidiable. También unos  zapatos de taco bien alto. Yo mido 1.68, pero para esto necesitaba imponerme por presencia. Quería verme alta. 

La Camy por supuesto se veía regia con cualquier huevada que se pusiera. Y cuando estuvimos listas y bien maquilladas, nos fuimos al estudio fotográfico. 

En el taxi la Camy me preguntó si me había depilado bien, porque seguro que Jean Pierre, el fotógrafo, me haría un par de fotos de prueba. Menos mal que había ido el sábado y me había hecho el brazilian wax. 

El taxi se metió por un par de calles chicas en Quinta Normal y se detuvo frente a un galpón. Ahí era el estudio.

 Mierda. Me había bajado toda la huevada y me estaba empezando a poner nerviosa. Me traté de tranquilizar porque no quería que todos pensaran que era una pendeja cartucha, que no tenía idea lo que estaba haciendo. 

Cuando entramos todo el mundo saludó a la Camy. La muy huevona parece que era como una superstar porque todos la trataban como reina. Ella saludó a un tipo con un beso en la boca, pero bien piola, y me lo presentó como “su amigo Jean Pierre”. Había un par de tipos más de traje y corbata, pero la Camy los saludó de lejos no más. 

Jean Pierre me pegó una mirada entera calentona, de arriba abajo, como tasando la mercancía, y le dijo a la Camy que yo estaba perfecta para este tipo de fotos. 

Después me preguntó qué talla de sostén usaba y cuando le dije 36DD, todos los huevones que estaban ahí se dieron vuelta a mirarme, babeándose enteros. ¿Cómo pueden ser tan idiotas estos hijos de perra de babearse por un par de tetas? 

Nos fuimos a un vestidor donde había un tipo que se cachaba al tiro que era gay. Él estaba encargado de la ropa y mientras hablaba con la Camy, le pasaba unos trajes de látex, que parecían salidos de una porno. Como el huevón me quedó mirando, la Camy le dijo que me iban a hacer unas fotos de prueba para que me pasara un traje.  

El tipo me miró un rato y me pasó un enterito negro lleno de tiras cruzadas, cadenas y remaches; unas botas gigantes y unos guantes sin dedos. ¡Conchasumadre! Eso fue lo único que pude pensar en ese minuto. 

La Camy se empezó a empelotar ahí mismo, con el maricón mirando,  y le importó una raja. Así es que para hacerme la que no estaba nerviosa me empecé a sacar la ropa también y quedé en calzón y sostén. El maricón casi se cae de poto cuando me vio las pechugas y sólo se limitó a decir: “Hueona, tienes las tetas más grandes que he visto. ¿Las compraste o te las regaló la naturaleza?” 

Mientras me sacaba todo para ponerme el maldito traje, le dije que eran completamente mías. Y, para hacerme la chora, le pregunté si quería tocarlas. Ahí el huevón se cortó entero y dejó de mirarme al tiro. 

Abrimos la puerta del vestidor y en menos de un segundo me encontré en el medio de un set lleno de luces, con varios sillones rojos y negros y unos telones de fondo de terciopelo rojo. Ahora, todos los viejos estaban en primera fila mirando. 

Jean Pierre le dio un par de indicaciones a la Camy y estuvo sacándole fotos como diez minutos. De pronto se dio vuelta a mirarme y me preguntó: “¿Estás lista?” Yo tragué fuerte y mientras entraba al set le dije: “Sí, absolutamente lista”. 

Me dio un par de indicaciones y me dijo que por sobre todo me tenía que ver sexy y provocativa. Respiré hondo, me recosté en uno de los sillones con las piernas hacia arriba y la cabeza un poco echada hacia abajo y de repente... ¡Click!  

Si llegué a ser buena o no en este tipo de modelaje es algo que no les voy a contar ahora. Sólo les diré que el brazilian wax la lleva.  

(Continuará...)

 

Para saber cómo llegué hasta aquí, puedes leer:

Una Dulce Chica Llamada Sweet Candy

 

Macho Alfa

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