¿Cómo te llamas, brazilian wax?

Por Kris Bombón

“Oye galla, los viejos quedaron fascinados con tus fotos y quieren que trabajemos las dos en la revista…”

Eso fue lo que me dijo la Camy al otro día de mi debut en modelaje de fetish rubber wear.

En fin, ya tenía mi segunda pega, que en realidad pasó a ser la primera, porque el maricón de Derek ya casi ni me llamaba desde que se enteró que estaba haciendo fotos para la revista. En todo caso, no estaba ni ahí porque me pagaban mucho más y era bastante más estable que las porquerías de catálogos que me ofrecía él. Por vestirme con huevadas raras y poner cara sexy un par de veces a la semana, ahora me alcanzaba para pagar el depa y comprarme ropa linda.

Las sesiones de fotos eran super entretenidas. Con la Camy nos cagábamos de la risa y hasta me había hecho amiga del huevón gay que nos daba la ropa que teníamos que modelar.

Había toda una industria de la moda de este tipo. Todo estaba separado por categorías desde uniformes militares de todos los países, uniformes profesionales como enfermeras, policías y hasta de monja. También había todo tipo de ropa y accesorios por tema; o sea del Día de los Enamorados, de Halloween o de Navidad. Y, contrariamente a lo que yo pensaba, el color negro era sólo uno de tantos porque la cantidad de colores era impresionante.

Un día tuvimos que hacer una foto de estilo militar y a mí me pasaron un uniforme alemán de la 2da Guerra Mundial, con cruces de hierro y esvásticas, hasta tenía la gorra. Era un top de látex bien escotado con hot pants negros y entero ribeteado en rojo, además tenía guantes y unas botas rojas que me llegaban hasta más arriba de la rodilla.

El de la Camy tenía un sostén rojo, un corsé negro lleno de tiritas, una tanga y medias de látex rojas, con un portaligas que salía del corsé. También tenía guantes largos rojos. La huevona se veía entera rica y al parecer yo también porque cuando estábamos en el set a todos los huevones se les salían los ojos mirándonos.

Jean Pierre nos hizo varias fotos por separado y después nos pidió que nos pusiéramos juntas en el set. Según él, las mejores habían sido donde estábamos juntas, porque nos pidió que jugáramos entre nosotras  y habían quedaron llenas de una onda súper sexy.

Cuando nos fuimos a cambiar, en el vestidor había dos modelos cambiándose de ropa y Vinny, el gay, estaba babeándose entero mirando a los chicos (que estaban bien ricos en todo caso). La Camy los saludó y me presentó como la nueva modelo de la revista, pero no les dijo mi nombre.

Vinny nos pasó nuestras nuevas tenidas y la Camy se empelotó como si nada y se empezó a cambiar. Por la chucha, pensé, parece que me iba a tener que acostumbrar a empelotarme delante de cualquier huevón no más, porque siempre iba a haber alguien mirando. A la mierda, me dije a mi misma y me saqué todo. Me empecé a vestir y los chicos que ya estaban listos salieron primero. La Camy comentó que encontraba rico a Carlos, él de los hot pants negros, pero que el huevón nunca la había invitado a salir. Yo le pregunté como se llamaba el que iba con la polera llena de tachas y obvio que ella y Vinny me agarraron para el hueveo. El tipo se llamaba Maurizio y era italiano.

Salimos y les estaban haciendo fotos a los chicos. Después de un rato a Jean Pierre se le ocurrió innovar y nos puso en parejas para nuevas fotos. Yo nunca había modelado con hombres, así que me hice la valiente no más y al final las fotos quedaron buenas, porque a Jean Pierre le había gustado el resultado.

Nos fuimos al vestidor y los chicos se cambiaron para otras fotos y salieron rápido, pero nosotras habíamos terminado así que nos pusimos nuestra ropa.

Nos fuimos a despedir de Jean Pierre y, de repente Maurizio, gritó a toda boca desde el set: “Hey brazilian wax ¿Cómo te llamas?”

Todos los huevones que había en el set se me quedaron mirando con los ojos para afuera y la boca abierta, hasta que uno de los asistentes dijo en voz alta: “¡Así  es que era cierto!”

“Me llamo Macarena”, le dije mirándolo fijo a los ojos, pero un poco cortada. Agarré a la Camy, dije que estábamos apuradas y salimos rápidamente. Nos subimos a un taxi y la muy maraca no paraba de reírse.

Cuando llegamos al depa me tiré en la cama y me puse a pensar en que las cosas estaban mejorando. Ahora tenía más lucas y lo estaba pasando bien.

De repente me senté en la cama y noté algo. Me empecé a cagar de la risa porque, en ese instante, me di cuenta que me había dejado puesta la tanga de látex. Entonces pensé que, después de todo, esto del fetish rubber wear no se sentía para nada mal…

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Blog creado al amparo de una tarde cervezas por un grupo de amigos, con el objetivo de escribir sobre aquellos temas de interés masculino. Somos un permanente y virtual Club de Toby.

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